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Le jodisteis el agua a los pobres lugareños y sus animalitos , ya estarán enfermando de lo que dejatu rite, pero en steis en el agua con vuestros pieces hi hi hi
"tu rite", en la laguna de los cocodrilos que ha comentado Rubén, metí también los pies, se ve que soy muy de meter los pies en las albercas, y cuando llegó el maestro del pueblo nos dijo que había unos microorganismo que se metían bajo la piel, subían por dentro hasta el sistema digestivo y provocaban la muerte!, me cago en too! dije. Se ve que no me entró el microorganismo, o eso espero. Por eso les dijo a Adri y Sergio que se alejasen del agua, no por los cocodrilos.
Pues el maestro no exageró ni un pelo, el Ancylostoma duodenale es un gusano muy cabrón, que se pilla al entrar la larva a través de la piel macerada, no hace falta que haya una herida...y dá problemas serios, aunque morirse de éso no es nada frecuente...y, con cocodrilos cerca, dudo mucho que llegaras a remojarte tanto los pinreles 😆 😆
Edito: el Anquilostoma tiene un primo en el nuevo continente, igual de simpático: Necator americanus Necator, en latín, significa simplemente matador...
Pues el maestro no exageró ni un pelo, el Ancylostoma duodenale es un gusano muy cabrón, que se pilla al entrar la larva a través de la piel macerada, no hace falta que haya una herida...y dá problemas serios, aunque morirse de éso no es nada frecuente...y, con cocodrilos cerca, dudo mucho que llegaras a remojarte tanto los pinreles 😆 😆
Edito: el Anquilostoma tiene un primo en el nuevo continente, igual de simpático: Necator americanus Necator, en latín, significa simplemente matador...
Gracias por la info, he estado leyendo un poco sobre ello, parece mas peligroso de lo que realmente debe ser.
https://www.mdsaude.com/es/2017/08/anquilostomiasis.html
Por fortuna dice que el parásito no tiene solución de continuidad dentro del intestino por lo que termina palmando en un año aproximadamente. Es curioso el viaje que hace el desgraciado hasta llegar al sistema digestivo. Eso fue lo que me explicó el maestro, lo que pasa es que no lo entendí del todo, mi francés no da para mucho o mas bien para casi nada.
"Con la nueva carretera no nos aclaramos". Fue bajarse el copiloto y salir el coche del lío. Sergio, controla los bollicaos que estás muuuu gordo
Día 11 de noviembre, sexto campamento Nouachoft, 609 Km., todos remolcados.
Nos levantamos al amanecer, bueno algunos, hago algunas fotos y preparo café mientras el resto va dando sus pasos. El paisaje espectacular, las fotos las puse ayer. Las dos linternas que vimos la noche anterior tenían su justificación, estábamos a menos de un kilómetro de un pequeño poblado. Mientras desayunábamos empezaron a venir niños poco a poco, sin agobiar y al rato algunas mujeres.
Recogemos los chismes y al lío, engancho a Gus y pista “pa lante”, teníamos más de 600 Km a cubrir, teníamos asegurado el transporte de los repuestos a Nouachoft, era cuestión de dosificar, una avería en mi coche y estábamos jodidos de verdad.
Empezamos a pistear, todo arena, atravesamos el pequeño caserío, nuestra obsesión era ir por el mejor camino y menos complicado, había arena, mucha arena. Esa fue la tónica durante todo el trayecto hasta que llegáramos al asfalto. Al poco de pasar el pueblo lo que parecía pista principal atravesaba una vaya con puerta al estilo mauritano. Decidimos meternos en la finca, mi copi abre, pasamos y cierra la puerta tal y como dicen los manuales. La finca era enorme, estuvimos circulando un buen rato cuando a nuestra izquierda aparece un lago, a la derecha a lo lejos, siempre estacas de madera y un rudimentario cercado que no podíamos pasar. Al cabo de no menos de 45 minutos llegamos la final de la finca, agua a la izquierda, una zona rocosa infranqueable delante y una puerta cerrada de salida con dos pilares.
Como no podría ser de otra manera, la puerta estaba diseñada para el ancho de vía del vehículo TT por excelencia de la zona, los carros tirados por burros. Durante la mañana habíamos pasados varios modelos exclusivos, de distintos fabricantes y con distintos equipamientos, pero básicamente un eje hecho polvo, una caja y un burro de los de 4 patas.
Como podéis suponer, el ancho de vía es distinto al de los Defender.
Paramos a analizar la situación, desenganchamos el coche y salimos entre el lago y la montaña a ver si había paso, pero nada, la pared de roca conducía al agua directamente. Empezamos a ver si entra, abrimos la puerta y el defender pasa plegando los espejos, no justo, lo siguiente. El problema era que los Jerry no. Bajamos los 4 jerry de cada coche y con las indicaciones precisas, pasamos vuelta a montar los Jerry, serenar al paisano que de primeras se cabreo con nosotros pensando que le habíamos roto la vaya, etc.
Seguimos marcha y empiezan a haber arenales más serios, insisto de nuevo, la capacidad de tracción y remolque del Defender espectacular, sin ir a rabo sacado, tercera corta, 2200 a 2500 rpm, una gozada.
Llegamos al asfalto y decidimos alargar la línea de tiro por seguridad, pusimos una eslinga normal con la elástica. Siguiendo el manual buscamos un palo que entre tanta arena fue difícil de encontrar y empezamos en largas a devorar kilómetros.
Como podéis imaginar, entre el tipo de carretera, el constante cruce de animales o tener que parar en seco para que pasen en una ocasión tropecientas mil cabras y a continuación después de arrancar de nuevo parar para que crucen otras tantas vacas. A esto hay que sumarle los camellos que suele haber pastando junto a la carretera, los controles del ejército y de la policía, el cruce de unos cuantos pueblos súper caóticos, dos puertos de montaña salvajes, sobre todo la bajada, aunque uno de ellos nos dejó unas imágenes impresionantes para la vista y eso que yo no quitaba ojo a la carretera y a Gus, nos pilló bajando, etc., etc. Fue antes de llegar a Moudjeria.
Era la tercera vez que pasábamos por esa zona en los dos años que bajamos a Mauritania, pero la primera que lo hacíamos de día. Impresionantes montañas de arena que caen a un valle con un río, un espectáculo para los sentidos.
Lo único bueno era que el tráfico en esta primera parte era escaso, pero lo guapo era adelantar a los camiones, “pa vernos matao”.
Hay multitud de anécdotas, la compra de pan en un pueblo que nos cabreamos con los vendedores de mala manera pensando que nos estaban estafando y luego, ya en el coche, le digo a Gus, no nos querían engañar, nos hablaban con la moneda antigua. Otra fue al parar en el siguiente pueblo a comprar pan, fuera de asfalto hago un giro de 90º y con la eslinga roce un coche aparcado al ir cerrándose la curva.
Paramos a comer en la misma zona que el año pasado, un sol abrasador, un poco alejados de la carretera, bajo una triste acacia que apenas daba sombra. Café y en marcha.
Los controles policiales son cada vez más próximos entre ellos, cae la noche y en el segundo que nos paran me dicen que no podemos continuar, por nuestra seguridad, que tenemos que acampar junto a ellos, mi copi les dice que hay que llegar a Nouachoft, que tenemos hotel, total consulta con el jefe y al rato nos dice que podemos seguir. Si nos hace hincapié en que no se nos ocurra parar en la carrera y que si lo hacemos o decidimos acampar lo hagamos en uno de sus controles, que fuera es peligroso.
Seguimos pasando controles, el tráfico va aumentando y con ello la necesidad de hacer algún adelantamiento o en muchos más casos que nos lo hagan. En esto que en unos de los controles otra vez nos paran un rato y nos dicen que no podemos seguir, de nuevo que es muy peligroso. Nuevamente conseguimos convencerlos.
En uno de los que nos pararon decidimos junto a ellos pararnos a tomar algo, les pedimos permiso y no hay problema, nos salimos un metro del asfalto y ya estamos en arena. Mauritania es una duna, el país entero es arena, es una gozada. Cenamos un poco relajados, empezamos a las 22 y salimos a las 23:20. Después de la cena nos sentamos un rato en la arena viendo el “modus operandi” de la policía, como iban de cargados los camiones, como hacían su labor. La verdad hay que decir que la colaboración ha sido máxima por su parte.
Cuando nos levantamos del suelo, con las linternas vimos fauna a nuestro alrededor, un maravilloso y autentico escorpión estaba junto a nosotros.
Arrancamos y marcha. La entrada a Nouachoft, a pesar de lo tarde que era, muy peligrosa al ir remolcados. El personal carece del más mínimo sentido de la precaución, tuvimos que dejar solo la eslinga elástica para acortar la línea de tiro nuestro principal miedo es que se metiera un coche entre los dos o lo que sería peor una moto.
Lo pasamos regular, yo con la mano le hice ademán de parar a uno que quería colarse entre los dos. Llegada al hotel, aparcamiento a mano del coche, chekin y a dormir, era la 1:35 cuando llegamos.
Mañana etapa descanso, seguro.
Madre del amor hermoso……
Aquí no conoceremos el desenlace de los acontecimientos hasta el día del juicio final.
Parece una serie de esas en las que se va liando la cosa y no sacamos nada en claro.
El uno por el otro y la casa sin barrer……
Podeis tener un poco de consideración y contar todo de una vez ya????
Día 12 de noviembre Nouachoft Cafo tafarit, 275 Km. la ruta continúa.
Nos levantamos un poco más tarde de lo habitual, a las 8:00 desayunando. Recogemos equipaje check out y a empujar el coche para cruzarlo al otro lado de la calle y dejarlo alineado para poder salir en el caótico tráfico de Nouachoft.
Llegamos al taller y mi colega cabezón como el solo decía que no le hacía falta foso. Yo viendo el pedazo de foso que había y lo que es más importante, estaba a la sombra, no paraba de decirle, “vamos al foso de cabeza”. Al final da su brazo a torcer y metemos el coche en el agujero.
Bajar la transfer entre los 4, fue digno de haberlo grabado, no miramos tiempo, pero que me corrijan si en menos de una hora no estaba en el suelo. Ya tocaba esperar a que vinieran las piezas, teníamos mañana por delante. Gus miraba la transfer y dice voy a cambiar la cruz del diferencial central, Adri no se lo cree, le dice, ”no toques nada, no sabemos qué puede pasar, …”, pero entra de nuevo en modo cabezón, makita, gran herramienta de este viaje aunque al final casi la liamos parda, transfer abierta, se aflojan los tornillos del diferencial y ala, to al aire.
Había un lugareño aprendiz que no quitaba ojo, hizo fotos con su móvil, luego con los nuestros y se las pasamos, se cambia la cruz, se cierra y de nuevo a esperar.
Se compra pan y hacemos comida en el mismo recinto del foso, daba para mucho el lugar. Terminando de comer aparece un mauritano, muy elegante con un HDJ 200 Full Equipe, que habla español perfectamente y nos dice que vamos con él al aeropuerto. Nos cuenta un poco su historia, viaja de vez en cuando a España, etc. Cuando se acerca la hora Gus me dice llévalo tú al aeropuerto y me quedo yo aquí. Le digo al paisano que vamos en Defender y lo primero que me dice es que “NO”, “a mí no me gustan los Defender”. La primera en la frente. Dada la situación y el estado de uno de los coches no era plan de explicarles las bondades de los mismos, no se las creería, es más nos dice que tuvo uno.
Al final como era normal, se van Gus y Adri en el Toyota, ¿Sacrilegio?.
La historia de la ida al aeropuerto, el aparcamiento y la vuelta se la dejo a los que la vivieron en directo. Solo deciros que nosotros pensábamos que el aeropuerto era el que habíamos visto al entrar en el centro de la city, error. Nos dice que esos terrenos son suyos, los ha comprado para construir, que el aeropuerto está a las afueras.
Al rato aparece el equipo con Julián Merino, tal y como se ve en los reportajes del Dakar, simpático agradable, contando anécdotas. Pasa las piezas sin problemas en el aeropuerto, que sigan contando los que lo vivieron.
Al lio, empezamos con el montaje otra vez los 4 y no recuerdo el tiempo, pero menos de 2 horas.
Como marca el manual del buen mecánico, repaso mental de todas las fases del montaje por si había quedado algo. En principio todo correcto, pide la cuenta del taller, fue barato el préstamo de instalaciones, arrancamos y el Defender de Gus listo para la guerra.
Las caras y los abrazos en la puerta de taller no se pueden reflejar ni con palabras, ni con imágenes, de estas no tenemos. Estábamos otra vez al 100%.
48 horas antes, estábamos tirados en medio de “to” el puto desierto a las puertas del Paso de Nega, estar en marcha era impensable ni en el mejor de los casos, pero ahí nos tienes plenamente operativos.
Salimos de la ciudad de noche, ya to enchufados, tanto que Gus casi se salta un control, el frenazo fue brutal, lo sé porque yo iba detrás a lo lejos me lo dijo por radio y casi nos lo saltamos nosotros también.
Empezamos a devorar kilómetros a nuestro destino y a recalcular por radio que tramo hacíamos, era un compromiso entre hacer más ruta a cambio de llegar tarde a Cabo Tafarit.
De las tres opciones que barajábamos, decidimos la más recta que eran 40 Km de pista y fuera pista, to tieso al campamento.
La carretera de noche era delicada, había tráfico, curvas, estrecha, etc.
Cuando llegamos al desvío al iniciar la ruta Gus para a bajar presiones, yo le digo que de momento voy así, que avanzo poco a poco. Los co____nes, paso despacio al lado suyo, acelero suavemente y salimos zumbando mi copi y yo a todo lo que daba el Defender, seguíamos conservando la mecánica.
Al rato empiezo a ver las luces de Gus a lo lejos, estuve a punto de quitar luces, dejando solo la barra de led para no dar pistas. Mi copi me corregía el rumbo constantemente, gran navegante. Fueron 40 kilómetros de vértigo, hablábamos por radio como si nada, pero se oían los pitos de alarma muchas veces en el coche de Gus. Hicimos unos cuanto rectos por montoneras de pequeñas dunas con hierba de camello, yo llevaba presión de más, el coche se engullía en la arena, pero si paraba era víctima.
Cuando faltaban unos 7 kilómetros sentía el aliento detrás de mí, yo no sé el gasoil que gasté en esos 40 kilómetros, pero seguro que pasé de los 25 litros/100. El coche de Gus era una verbena de alarmas sonando.
Al final llegamos a las haimas de los pescadores y paramos, le llevaba escasos 50 metros de ventaja. Bajamos ventanillas y comentarios con descojono generalizado. Igual que el año pasado esa no son las haimas, están a unos 500 metros pero con una llegada difusa, la noche me confunde.
Vemos las haimas, los pescados, pactamos la cena, sacamos cuentas y tenemos las oubillas justas para el tema haciendo una pequeña transferencia a nuestros colegas que iban pelados.
La cena un espectáculo y eso que yo como muy poco pescado, muy buena, muy bien presentada, ...
La sobremesa sacamos lo que nos quedaba de vicios, el resto era destrucción, estuvimos charlando.
Tengo que decir que esa noche se notaba muchísimo la falta del resto del grupo. En todos los campamentos se ha echado en falta desde que nos quedamos solos, pero las circunstancias de la ruta, el día a día, las averías, las que podían venir, etc., te mantenían tenso y pensabas menos. Cabo Tafarit era distinto, casi habíamos terminado la ruta, aunque luego veremos que no, estábamos relajados y sentíamos un vacío difícil de explicar y mucho más si comparamos con la misma noche del año anterior.
Al final al saco y a dormir, ¿Mañana la etapa descanso?.
