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Crónica ruta nocturna, 13/03/2010
A las 19:00 h nos encontramos puntuales en el lugar elegido, y tras un breve repaso a las alternativas de ruta previstas, nos ponemos en marcha.
El cielo estaba gris, casi negro por según qué zonas. Preveía que íbamos a tener una ruta pasada por agua.
Enseguida llegamos al inicio de la ruta, y para mi desilusión, aún había demaisada luz.
Ascendemos lentamente disfrutando del paisaje, haciendo tiempo para que la oscuridad nos envuelva poco a poco.
Alucino al ver que hay nieve a una altura moderada. Menos mal que no nos decantamos por otras alternativas que barajaba a mucha mayor altura. No podríamos haber pasado.

Ya en la cima de esta primera parte, paramos a tomar un zumo de cebada, esperando a que la luz desaparezca por completo. Disfruto de nuevo en esta auténtica venta, al calor y olor de la chimemea.


Tras una buena charla acerca de coches, viajes, lo humano y lo divino, nos disponemos a adentrarnos en la oscuridad.
Ha cambiado ya el panorama. El paisaje ya no es como el de antes. Simplemente no lo hay. No fue casualidad tampoco elegir una noche de luna nueva.

Una gozada el volver a rutear a oscuras. Cambia todo una barbaridad.

En un par de ocasiones, la falta de referencias hace que dude en el camino a seguir, y eso que es una zona que conozco bien.
Incluso en algunas maniobras, en curvas cerradas que se dan bien de día, tuve que maniobrar por no trazarla correctamente ante la falta de visión lateral.
Uno de los grandes alicientes de este tipo de rutas, es la alta probabilidad de avistamientos de fauna salvaje. De momento, no vimos más que un caballo. Snif.
Llueve intermitentemente, pero con poca intensidad. Parece que va a haber suerte.
El tiempo pasa y aunque lentamente, seguimos avanzando y se nos acaba la tierra. Tras esta primera etapa, salimos a una majada com cabañas y pisamos hormigón, que rápidamente se vuelve asfalto.
Toca ahora tramo "on", salimos del pueblo, y tras un breve momento de indecisión acerca de la ruta a seguir a continuación, decido tirar por la más cercana, y en función de como vayamos de tiempo, decidiremos sobre la marcha.
Enseguida abandonamos de nuevo el asfalto y empezamos a ganar altura, atravesando preciosas camperas, marcadas bien por los topos, bien por los jabalíes.
Hacemos varias paradas en zonas boscosas y abiertas, uso el "cañón" de luz, pero seguimos sin ver fauna.


Seguimos subiendo, y veo que empieza a aparecer el blanco elemento de nuevo.


En poco tiempo la cosa se empieza a poner algo más cruda, pero seguimos la ascensión, tengo la firme intención de llegar hasta el final.

Sin embargo, a cada metro que avanzamos, crecen las dificultades.
En una ocasión el coche se me metió en una rodera - trampa tapada por la nieve, y dí un bote que casi dejo los dientes en el volante. Cuidadín, Chus...
Juan / Abejorro, que viene detrás, me viene comentando por la emisora que el coche le patina con relativa frecuencia; y es que hay pendientes importantes, y algunas con paellas (giros a 180º sin apenas radio).

Ante las tornas que está tomando el terreno, y sabiendo que tras un rasante que tenemos enfrente hay una pendiente larga y empinada, decidimos parar e inspeccionar el terreno. La nieve es primavera, paposa, resbaladiza y no permite una buena adherencia, patinando nosotros también en el suelo.


Empeiza a aparecer la fauna ;D


Y encontramos algunos rastros, aunque son de hace mucho tiempo y deteriorados, con lo que se hace muy difícil la identificación del bichillo dueño de esas huellas.

Visto lo visto, decidimos dar la vuelta en una curva próxima e iniciar el descenso. No apatece tener que ponerse a eslingar y pasarlas canutas sin visibilidad, con frío y sin medios de desatasco potentes.

Juan baja ahora delante, veo en directo algunos patinazos del Freelader, que por otro lado, se viene portando (no podía ser de otra forma) como un campeón.


La bajada, con mucho cuidadín. Un par de curvas las tracé "a lo macho" para no tener que maniobrar en ellas.
Y cuando volvemos a tener tierra bajo nuestros pies (léase ruedas) paramos a meternos algo entre pecho y espalda.
Que rico!

Emapanada (buenísima), queso de tetilla, chorizo de potro, y fiambre acompañado de pan de leña y regado con un Ribera exquisito fue el colofón de esta maravillosa ruta de hoy.

Cuando volvimos a la civilización, paramos en un barín a tomar un cafelito de última hora. Allí charramos largo y tendido de coches, rutas y demás, y nos despedimos con ganas de repetir nocturna.
Después de un tramo común por asfalto, nos separamos y cada mochuelo a su olivo.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
No os dará verguenza... botellón a vuestra edad... :police:
A ver si me apunto a la próxima!
A ver si me apunto a la próxima!
Peligra tu vida si no lo haces.
Fantástica crónica Chus, no decepcionas.
La ruta fue una pasada. Cambia todo radicálmente. La falta de visión lateral y la desorientación por falta de puntos de referencia hace que no se pueda bajar la guardia en ningún momento. A esto había que añadir la lluvia constante y la nieve paposa.
En fin una gran experiencia a la que se debe añadir la compañía, la cena y la charla.
...pá repetir no tardando mucho.
Vaya envidia que me habéis dado al leer la crónica.
Habrá que hacer otra nocturna más adelante.
Yo sigo estando jodidillo, se ve que cogí frío y se me está bajando un poco a los bronquios. Espero que pase pronto.
La foto que le pusieron a ABEJORRO los de verde, fue en carretera?
Seguimos en contacto hasta la próxima.
Un abrazo.
Iñaki
La foto que le pusieron a ABEJORRO los de verde, fue en carretera?
Sí, fué en la autovía, a la vuelta. Por las pistas nos comportamos como dios manda. Que te mejores
Muy chula. Ese barin-tienda de las primeras fotos me suena de algo y no caigo. Veo que os cuidais bien (ese vino y esas viandas :)).
Ese barin-tienda de las primeras fotos me suena de algo y no caigo.
AsturRR300Tdi, esti no ye tienda. Cuando coincidamos ya te diré donde ye.
Saludos,
Chus.
